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Miércoles, 05 Agosto 2026 23:31

LA ARGENTINA DE JUAN DOMINGO Y MARIA EVA PERON

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Por Fernando Borja Gallegos
5 de agosto de 2026
Considero importante rememorar al histórico Cabildo Abierto del 22 de agosto de 1951, en que el pueblo argentino pide a Eva Duarte de Perón forme parte del binomio Perón-Duarte; y, el 31 de agosto del mismo año, en que por cadena de radio transmitió Eva su respuesta: “quiero comunicar al pueblo mi decisión irrenunciable de renunciar al honor con que los trabajadores del pueblo quisieron honrarme en el histórico Cabildo…” Porque el 17 de octubre de 1945 formulé mi voto permanente, ante mi propia conciencia: ponerme íntegramente al servicio de los descamisados, que son los humildes y los trabajadores”.
El referido 17 de octubre de 1945, el entonces coronel Juan Domingo Perón, fue nombrado por el flamante general Edelmiro J. Farruel, que sustituyó al general Ramón Castilla, Secretario del Departamento Nacional del Trabajo, cargo desde el cual desarrolló un magnífico programa social, a favor de los trabajadores, programa social que le causó antipatía de la sociedad argentina. Además, ocupó el Ministerio de Defensa y la Vicepresidencia de la República.
Perón conoció a Evita, actriz y locutora de radio, mientras recaudaba ayuda a raíz del terremoto en San Juan de 1944. Entre los dos nació una gran relación que los llevó a contraer matrimonio en 1945.
En octubre de 1945, con las reformas que incrementó Perón, como ya manifesté, a favor de la clase trabajadora, empresarios y ciertos capitalistas intentaron destituirlo. Objetivo que lo cumplieron: Perón fue arrestado, enviado a la isla Martín García.
Eva Duarte, con los acontecimientos narrados, convocó a través de su radio, a trabajadores y pueblo en general para que exijan la libertad de Perón.
La multitudinaria manifestación exigió la inmediata libertad de Perón, pedido que se atendió por parte del gobierno. Evita se convirtió desde ese momento en el rostro humano de Perón con el pueblo y un enlace con las organizaciones sociales.
El general Farruel, en virtud de la reacción popular, convocó a elecciones presidenciales de febrero de 1946. Contienda electoral en la cual Perón obtuvo un rotundo triunfo.
En su calidad de Presidente de la República, en 1949, con el apoyo de las organizaciones obreras (C.G.T), fundó el Partido Peronista y, luego, el Partido Peronista Femenino, que lo promovió su cónyuge, para tomar medidas orientadas a una mejor integración de la mujer.
En 1947, Eva preocupada por la catástrofe económica y por el aislamiento internacional de España, viajó a ese país con la pertinente coordinación que ofreció concesiones al gobierno de Franco, para que adquiera de la Argentina trigo, maíz, carne, entre otros. El general Francisco Franco, que gobernó su país tras la Guerra Civil, exteriorizó siempre su agradecimiento al binomio Perón-Duarte y al pueblo argentino por su ayuda. Gratitud que exteriorizó hasta el día de su muerte en 1975. Además, visitó la Santa Sede y al Papa Pio XII.
En 1951, se publicó su autobiografía, bajo el título “La razón de mi vida”, en cuyo prólogo asevera, entre otros aspectos, los siguientes: “Este libro ha brotado desde lo más íntimo de mi corazón, Por más que, a través de sus páginas hablo de mis sentimientos, de mis pensamientos y de mi propia vida. En todo lo que he escrito, el menos advertido de mis lectores no encontrará otra cosa que la figura, el alma y la vida del general, Juan Domingo Perón, y mi entrañable amor por su persona y por su causa”.
Eva Perón, murió a los 33 años, el 26 de julio de 1952. Muerte que significó la decadencia del régimen peronista. El General Perón, tres años más tarde, fue derrocado por un golpe militar. A la caída de Perón, el cadáver de Evita fue secuestrado y llevado a Italia. El 17 de noviembre de 1974, retornó el cadáver a la Argentina, cuando ejercía el poder María Estela Martínez de Perón, que asumió la Jefatura del Estado a raíz de la muerte de su esposo, Juan Domingo Perón, el 1 de julio de 1974.
En mi libro, “Evita Perón: el féretro de una mujer apasionada, su tortuoso itinerario”, contiene detalles del implacable odio que estalló en contra del régimen caído.
En todo caso, apreció la libertad y, por ende, escribo lo que estimo importante dentro de los campos políticos, sociales y morales. No me arredra el temor de que se me califique de apasionado, las pasiones son fuerzas del alma, que canalizadas y orientadas pueden transformarse en la pasión por el deber, como dijo Jean de La Bruyere, filósofo y escritor francés.

 

 

 

 

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