Ecuador y Perú podrían ser los países que experimenten mayores riesgos de inundaciones y deslizamientos.A nivel regional podrían afectarse unos 41 millones de personas.
GUAYAQUIL (Agencia ANE).-El fenómeno de El Niño podría convertirse en uno de los más intensos en América Latina y el Caribe provocando inundaciones y sequías que traerán consigo millonarias pérdidas de cultivos y acarrear enfermedades.
Ecuador y Perú podrían ser los países que experimenten mayores riesgos de inundaciones y deslizamientos.A nivel regional podrían afectarse unos 41 millones de personas.
El Niño se produce cuando las aguas del Pacífico tropical central y oriental se calientan por encima de lo habitual y alteran la circulación atmosférica, modificando los patrones de lluvias y temperaturas.
La Administración Nacional Oceánica y Atmosférica de Estados Unidos estima en un 90% que el fenómeno alcance una intensidad “muy fuerte” durante el otoño y el invierno boreales de 2026-2027. Existe además un 75% de probabilidad de que, entre octubre y diciembre, alcance una magnitud que supere la de episodios anteriores observados desde 1950.
Las perspectivas regionales apuntan a menos lluvias y temperaturas más altas en Centroamérica, el Caribe y buena parte del norte de Sudamérica, mientras que sectores de la costa pacífica de Sudamérica podrían registrar lluvias por encima de lo normal y un mayor riesgo de inundaciones y deslizamientos. En Centroamérica, la preocupación es por la falta de lluvias que ya dañaron la primera cosecha del año.En Guatemala, Honduras y El Salvador casi ocho de cada diez hogares productores de maíz han perdido entre el 75% y el 100% de su cosecha, Más de 91.000 hogares rurales afrontan de manera simultánea pérdidas agrícolas, reducción de ingresos y escasez de agua.
La Oficina de Coordinación de Asuntos Humanitarios de la ONU (OCHA) señala que 3 millones de personas en Guatemala y 1,8 millones en Honduras se encuentran ya en situación de crisis alimentaria.
El Caribe enfrenta otra combinación de riesgos: sequía, temperaturas elevadas y episodios localizados de lluvias intensas.En Cuba, alrededor de 2,6 millones de personas sufren interrupciones en el suministro de agua, mientras que en Haití la sequía vinculada a El Niño ha contribuido a pérdidas de cultivos y escasez de agua en varios departamentos, en un país donde la inseguridad alimentaria ya se encuentra en niveles graves.
En el norte de Sudamérica, Colombia y Venezuela afrontan riesgos de sequía, calor, incendios forestales y presión sobre el suministro de agua. UNICEF señala además a Colombia entre los países donde las condiciones más secas podrían provocar sequía agrícola y escasez de agua, aumentar los desplazamientos y agravar la malnutrición aguda.
Un análisis territorial estima que alrededor de 4,3 millones de personas en el país son susceptibles a interrupciones del suministro de agua.
En cambio, partes de Ecuador y Perú podrían experimentar condiciones más húmedas hacia finales de año, con mayor riesgo de inundaciones y deslizamientos.
La Organización Panamericana de la Salud ha advertido que la sequía y la escasez de agua pueden deteriorar las condiciones de higiene y seguridad alimentaria, mientras que las lluvias intensas pueden contaminar fuentes de agua y provocar enfermedades. El calor y los cambios en las precipitaciones también pueden modificar las condiciones para la transmisión de enfermedades como el dengue, y los incendios forestales aumentar los problemas respiratorios.
Hasta mediados de septiembre, ocho países o territorios de las Américas habían declarado emergencias o alertas oficiales por amenazas relacionadas con El Niño.
A diferencia de otros desastres que llegan con poca advertencia, El Niño puede seguirse y pronosticarse con meses de anticipación.
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