Según el Centro de Investigación de Energía y Aire Limpio,CREA, los combustibles refinados se encarecieron en mayor proporción. Subieron los precios del diesel un 59%; la gasolina un 43%; el gas natural licuado un 60% en la cuenca atlántica y un 75 % en la región del Pacífico; y el queroseno para aviones un 59%. El informe adestaca que la subida del diésel tiene “repercusiones en todas partes, ya que la industria, el transporte de mercancías y la agricultura dependen en gran medida de este refinado.
134 de los 170 países pagaron más por el diesel de lo que implicaban sus contratos de futuros anteriores a la guerra. Ni siquiera Estados Unidos, el mayor productor mundial de petróleo, ha podido aislarse de la crisis, ya que el precio medio del galón de subió a 5,57 dólares en la semana del 17 de agosto —el más alto desde 2022—. De hecho.
CREA calcula que EE UU es el tercer país que más ha tenido que pagar por la subida de los precios, solo por detrás de China y la India. Sostiene que la guerra ha provocado más costes adicionales para la Unión Europea, China, e India. Entre los importadores, el país de ingresos bajos o medios pagó aproximadamente el doble en relación al PIB en relación a un país de ingresos altos.
