Por Fernando Borja Gallegos
31 de julio de 2018
El lunes 30 de julio del 2018, los Obispos chilenos, resolvieron reunirse en extraordinaria asamblea, para abordar los repugnantes temas que los agobia en estos momentos.
Como rememoro en mi artículo “EL FIN DEL MUNDO Y LOS CURAS SE QUITARON LA SOTANA”, publicado el 28 de julio del 2018, el Fiscal Emiliano Arias, citó al Arzobispo de Santiago de Chile y Cardenal, Ricardo Ezzati, a fin de que declare dentro del proceso judicial instaurado para descubrir a los autores, cómplices y encubridores, de abusos sexuales de niños, niñas y adolescentes.
El Cardenal Ricardo Ezzati, fue imputado por “encubrimiento” de los mentados abusos.
La reunión de Obispos concluirá el próximo viernes 3 de agosto y es de esperar que en ella, en gesto de arrepentimiento, resuelvan pedir al Papa Francisco que expulse a todos los implicados en estos delitos y, además, los ponga a órdenes de la justicia ordinaria.
Hubiera sido conveniente que el organizador de ese evento, invite también a los curas implicados de otros países, no se debe olvidar que no hay lugar del planeta Tierra que no cuente con ese tipo de delincuentes, cuya conducta provocó la peor crisis que afecta a la Iglesia Católica en el ámbito mundial.
En mi libro “Lucrecia Borgia”, publicado en marzo de 2015, en las páginas 143 hasta la 150, destaco la reacción que produjo la venta de indulgencias, la simonía, el nepotismo, el despilfarro, que produjo la Reforma y la Crisis en la Iglesia Católica.
Cito a John Wycliff, Jan Huss, Girolamo Savonarola, Martín Lutero, Calvino y Enrique VIII, como principales actores de la mentada reforma.
El sacerdote y prestigioso teólogo inglés John Wycliff, condenó la venta de indulgencias, por el año de 1380; Jan Huss, brillante sacerdote checo, que criticó la inmoralidad de la Iglesia, por lo que fue acusado de traición y murió en la hoguera en 1415; Girolamo Savonarola, inteligente cura dominico que denunció en sus sermones la corrupción de El Vaticano, por lo que fue declarado hereje, por ende, en 1498, fue ahorcado y quemado en la hoguera en la Plaza Mayor de Florencia; Martín Lutero, nació en Alemania en 1483, fue ordenado sacerdote en 1507; y, en 1512, se le otorgó el título de doctor en Biblia.
En su juventud Martín Lutero, captó el alcance de “ofrecer indulgencias” a los feligreses y rechazó por inmoral ese sistema.
Lutero calificó “como estafa y mentira la compra venta de indulgencias”. Predicó contra ellas y lanzó 95 tesis. Sus tesis fueron traducidas y difundidas en Europa.
El Papa León X, lo calificó de hereje y, a partir de entonces, Lutero negó la autoridad papal.
La actividad de la Iglesia Católica, criticada por Lutero, estaba relacionada con la venta de indulgencias. Las misas o reliquias que los deudos pagaban, según la Iglesia, para disminuir el tiempo de permanencia del muerto en el Purgatorio. Luego, se inventaron las indulgencias plenarias que, costaban mucho más, pero se perdonaban todos los pecados, sin necesidad de confesión. De la indignación de Lutero, surgen sus 95 tesis que, como ejemplo, destaco tres: “la indulgencia solo tiene valor para liberar de las penas que la Iglesia ha impuesto a través del Papa o sacerdotes. Esas penas sólo se aplican a los vivos, puesto que los muertos ya son libres de las leyes de la Iglesia”. “El cristiano verdaderamente arrepentido tiene derecho al perdón completo, aún sin cartas de indulgencia”. “Es preferible hacer obras de caridad y sufrir las necesidades de su hogar que comprar indulgencias”.
Se infiere de lo expuesto, que si el recto sacerdote alemán Martín Lutero vuelve…se va, tomando en cuenta la corrupción que vive la Iglesia Católica, en estos precisos momentos, por la inmoralidad de curas disolutos.
Por Fernando Borja Gallegos
22 de junio de 2018
Nada más grato que comentar respecto de las Revoluciones ecuatorianas que, al rememorarlas, reconfortan y elevan el espíritu:
6 de marzo de 1845
5 de junio de 1895
9 de julio de 1925
La Revolución Marcista de 6 de marzo de 1845: el 13 de mayo de 1830, la sociedad quiteña o ecuatoriana, formó por si sola Estado. Entregó el poder supremo al General Juan José Flores, venezolano por nacimiento, quien convocó a elecciones para integrar una Asamblea Constituyente. Se reunió aquella el 14 de agosto. El 11 de septiembre aprobó la primera Carta Política y nombró Presidente de la República al titular de la dictadura, para el período de cuatro años, 1830 a 1834. Este militar, por su falta de educación moral e intelectual, impidió la organización eficaz del Estado Ecuatoriano. El inmoral manejo de los fondos públicos y los excesos de militares extranjeros, dieron lugar a una violenta oposición. En el año de 1833 circuló un periódico “El Quiteño Libre”, en cuyas páginas se consignaban críticas al General Flores. Al poco tiempo, la mayoría de ellos fueron asesinados, entre otros, el coronel Francisco Hall, cuyo cadáver apareció colgado en un poste de la plaza de San Francisco. Flores asumió facultades extraordinarias hasta el 10 de septiembre de 1834, en que una Junta popular entregó la Jefatura del Estado a Don Vicente Rocafuerte, quien convocó a elecciones para una nueva convención, la que reunida expidió la Carta Política de 1835 y designó Presidente Constitucional a Rocafuerte, para el periodo de 1835 a 1839. Al finalizar su mandato, lo reemplazó el General Flores, elegido para el período de 1839 a 1843. Cerca de finalizar su período, desconoció la Carta Política de 1835; y, convocó elecciones para una nueva convención, la que dictó la Carta Política de 1843, conocida como la “Carta de la Esclavitud” por cuanto introdujo las siguientes reformas: el Presidente de la República es elegido para 8 años, los senadores para 12 y los diputados para 8.
La expedición de la Carta Política de 1843, como la brutal represión desencadenada por el impopular gobierno que, sustentado por militares extranjeros, buscaba ahogar el sentimiento generalizado de rechazo a la mentada Carta Política, dio lugar a la gran Revolución de 6 de marzo de 1845: se constituyó un Gobierno que se integró por don José Joaquín de Olmedo, don Vicente Ramón Roca y don Diego Noboa. El Gobierno provisional y el general Flores llegaron a un acuerdo: Flores se comprometió a salir del Ecuador por un lapso mínimo de dos años; y, el Gobierno de la revolución le reconoció sus privilegios y rentas. Al citado acuerdo se lo conoce como “el Convenio de la Virginia”.
La revolución del 6 de marzo de 1845, terminó con la influencia directa de este general que no solamente ofendió a la flamante República, sino que le causó irreparable daño, ya que se lo vinculó con la muerte del General Antonio José de Sucre, vencedor en la Batalla de Pichincha el 24 de mayo de 1822, sobre fuerzas españolas; y, triunfador en la Batalla de Tarqui, el 27 de febrero de 1829, sobre tropas peruanas dirigidas por el general Lamar.
El General Flores traicionó a su Patria adoptiva el Ecuador, cuando organizó en España, con el apoyo de la Reina María Cristina, viuda de Fernando Séptimo, una expedición para reconquistar el Ecuador. La expedición fracasó por cuanto el gobierno británico confiscó los buques en 1846.
La Revolución Liberal del 5 de junio de 1895, triunfante entregó el poder supremo al General Eloy Alfaro, digno y respetable militar, que inspiró las más profundas y trascendentales reformas jurídicas y sociales en la República del Ecuador: por él se instituyó la libertad de conciencia y de culto, la educación laica, gratuita y obligatoria, se abolió la pena de muerte por delitos políticos y comunes, por obra de él se suprimieron convenios y normas mediante los cuales los tiranos habían sometido al pueblo ecuatoriano.
Este grande hombre, defensor de la soberanía nacional, fue asesinado el 28 de enero de 1912. Ni su muerte impidió la vigencia de las trascendentales reformas constantes en la Carta Política de 1897. Todas las Constituciones posteriores mantienen los innovadores preceptos.
La Revolución Juliana del 9 de julio de 1925: Jóvenes oficiales del Ejército, dentro de los cuales se destacó el mayor Idelfonso Mendoza, sustituyeron al doctor Gonzalo S. Córdova, con una Junta Militar. El anhelo revolucionario fue el de poner fin a la corrupción imperante y al predominio de grupos plutocráticos.
La Revolución Juliana sentó las bases para la contratación de la Misión Kemmerer, la que organizó el Banco Central, la Superintendencia de Bancos, y, en virtud de su eficaz concurso, se expidieron varios cuerpos legales: Ley Orgánica del Banco Central, ley de la Moneda, Ley Orgánica de Aduanas, Ley Orgánica de Hacienda, etc. La vigencia de estas leyes facilitó la recaudación de impuestos y la correcta utilización de los fondos públicos.
El desmesurado poder de hombres anónimos y de inteligencia precaria, impidieron que se destaque la importancia de las tres Revoluciones en la historia del Ecuador.
Por Fernando Borja Gallegos
16 de junio de 2018
Las redes sociales permiten conocer los problemas en que se debate la sociedad en su conjunto: los anhelos y las frustraciones, la corrupción y la honradez, la incertidumbre, el caos social imperante, las esperanzas y pesimismos que abrigan los pueblos en los momentos actuales.
Por tanto, son positivas las redes sociales porque exteriorizan los sentimientos que animan a los habitantes de la sociedad.
En el Ecuador, el Consejo de Participación Ciudadana y Control Social Transitorio, debe designar, próximamente, a los ciudadanos que deben desempeñar ciertos cargos públicos, razón por la cual en las redes sociales circula un documento que hace referencia a ecuatorianos que reúnen condiciones morales e intelectuales para desempeñar dichos cargos, como ejemplo destaco el nombre del doctor Patricio Jijón Larco, reconocido jurista, identificado con los anhelos populares. Se destacó como Consejero por la Provincia de Pichincha, Concejal del Cantón Quito y Diputado Provincial.
En la mentada lista constan entre otros, el doctor Enrique Herrería Bonet, doctor Jacinto Velásquez Herrera, doctora Nila Velásquez, doctora Susana González Muñoz, doctora Alicia Yánez Cossío, doctor Marco Antonio Rodríguez, ex Presidente de la Casa de la Cultura Ecuatoriana “Benjamín Carrión”, doctor Blasco Peñaherrera Padilla, ex Vicepresidente de la República y Embajador del Ecuador. A todos los enumerados acompañan múltiples cualidades que los hacen aptos para colaborar en funciones públicas.
En lo que atañe a Patricio, fundamental subrayar que se desempeñó como Presidente de la Comisión de Fiscalización del Parlamento Nacional, período legislativo en el cual se lo calificó como Fiscal del Pueblo. Además, Patricio es hijo del señor licenciado don Arturo Jijón, destacado liberal y prestigioso educador de juventudes, que dejó un legado de moral y cultural en el país y con quien me unió una entrañable y respetuosa amistad.
En el momento actual en que muchos aspiran a todo, interesante rememorar, como ya afirmé, el nombre de ecuatorianos a los cuales se los debe reconocimiento por su aporte dentro de la sociedad.
Por Fernando Borja Gallegos
28 de abril de 2018
Como afirmé en mi artículo “PREMIO NOBEL A LA CORRUPCION”, publicado el 18 de abril del 2018, no se entregará este año el Premio Nobel de Literatura, por los graves problemas que afectan a la Academia Sueca que otorga ese premio.
La Academia que se integra por 18 miembros, muchos de los cuales se retiraron ya, recibió la renuncia de la académica Zara Stridsberg, por los graves escándalos que aquejan a la Institución.
Los miembros de la Academia son electos para que ejerzan sus cargos de manera vitalicia, sin que se los pueda reemplazar, salvo el caso de su fallecimiento, en consecuencia es urgente una reforma de sus estatutos, por parte de su Majestad, a fin de que solucione lo atinente a la sucesión.
Debo destacar, que al publicar mi artículo “Premio Nobel a la Corrupción”, algunas personas se mostraron incrédulas respecto a la preocupación que exterioricé al afirmar que no se entregaría en este año el Premio Nobel de Literatura.
Hoy, el señor Secretario Permanente de la Academia Sueca, Anders Olsson, dijo a los medios de comunicación suecos “que se puede posponer la entrega del Premio Nobel de Literatura”.
En medio del laberinto de corrupción que agobia a la Academia, la Unidad de Delitos Financieros de la Policía Sueca, inició una investigación sobre la Academia; y, la Fiscalía analiza las denuncias presentadas por varias mujeres que fueron agredidas y vejadas.
Como si todo lo expuesto fuera poco, portavoces de la Academia tuvieron que reconocer “que se habían filtrado nombres de ganadores antes de tiempo”.
Se infiere de lo expuesto, que su Majestad el Rey Carlos Gustavo de Suecia, al intervenir, por primera vez, para reformar los estatutos de la Academia, establezca no solo el procedimiento para reemplazar a los miembros, sino también, la expulsión del integrante de la Academia, que no reúna las condiciones intelectuales y morales.
El diario sueco DAGENS NYHETER, publicó la denuncia de las mujeres agredidas por el fotógrafo francés Jean-Claude Arnault, esposo de la académica Katerina Frotenson.
La integridad moral de su Majestad el Rey Carlos Gustavo de Suecia, su prestigio y su conocimiento, estoy seguro, que redundará en beneficio de la Academia, ya que permitirá no sólo la reforma de los estatutos, sino también la sanción de quienes la desprestigiaron.
Por Fernando Borja Gallegos
13 de abril de 2018
La República del Ecuador está de duelo por el cruel asesinato de los periodistas Javier Ortega, Paúl Rivas y Efraín Segarra, de Diario El Comercio de Quito, hecho acaecido el día jueves 12 de abril del 2018, luego de haber permanecido secuestrados durante 18 días por la narcoguerrilla, según información oficial.
El atentado criminal no solo constituye un doloroso episodio que enluta a la sociedad ecuatoriana, sino que sienta un precedente nefasto, que atenta contra la libertad de prensa, por lo que los medios de comunicación están de luto.
El país, también está de luto, por la muerte de cuatro Miembros de las Fuerzas Armadas, asesinados en los últimos días, por el mismo grupo delincuencial que caotiza, en estos precisos momentos, el territorio nacional.
Es oportuno rememorar, que desde hace algunos años, periodistas y los medios de comunicación fueron fustigados con los más bajos calificativos, como: delincuentes, sicarios de tinta, terroristas, prensa corrupta, alterando, por ende, la tradicional paz que había en el Ecuador.
Importante, en estos días de tristeza nacional, recordar que en esos años anteriores, se adoptaron las medidas conducentes para debilitar y destruir a las Fuerzas Armadas y Policía Nacionales, sentando las bases para que los delincuentes actúen impunemente.
El Presidente Lenin Moreno, dijo en reunión con el Cuerpo Diplomático: “Pienso que en el período anterior se practicó excesiva permisividad. Claro, vivíamos una paz, pero vivíamos una paz en la cual se permitía que la droga transite por nuestro territorio”.
Se infiere de lo expuesto, que es fundamental que el Jefe de Estado aparte del entorno gubernativo a todos cuantos fueron cómplices o encubridores de los hechos que el mismo Presidente Moreno, puntualiza en la declaración transcrita.
Como sostuve en mi artículo, “SENAIN: LA SECRETARIA NACIONAL DE INTELIGENCIA SIN INTELIGENCIA”, publicado el 26 de marzo del 2018, “Repugna a toda conciencia recta que se haya pretendido debilitar a las Fuerzas Armadas y Policía Nacionales y que, los inspiradores de aquello, hoy, pretendan aparecer como los defensores de dichas Instituciones, tan necesarias para la subsistencia de la Patria”.
Es necesario que las Oficinas de Inteligencia pasen a formar parte de la Fuerza Pública y que los individuos nacionales o extranjeros que desprecian la democracia, la libertad y el orden, sean excluidos del manejo de la cosa pública.
El 31 de diciembre del 2017, en mi artículo “PERIODISMO: ENTRE LA LIBERTAD Y EL ODIO”, rendí homenaje al periodista que con sacrificio y trabajo coadyuva a la moral pública al informar a la sociedad de una manera seria, recta y oportuna”. Hoy, me uno al duelo que embarga a los familiares de los periodistas asesinados y a los familiares de los miembros de la Fuerza Pública, víctimas todos ellos de los mentados grupos delincuenciales.
No es por demás, recomendar al Presidente de la República, que actúe con la energía indispensable para castigar a la delincuencia común y así recuperar la paz tan venida a menos en los últimos años.
Por Fernando Boja Gallegos
Publicado el 22 de marzo de 2018
El Ecuador se debate agobiado por las múltiples denuncias de corrupción galopante: el robo descarado en la reparación de la Refinería de Esmeraldas, la que necesita cientos de millones para ponerla en eficaz funcionamiento, según las actuales autoridades de Petroecuador. Las hidroeléctricas, megaproyectos cuyos sospechosos proyectos, en varios aspectos mal diseñados, se encuentran paralizadas, sin que los responsables respondan por ese despilfarro. El denominado Caso Singue, en el que existiría un perjuicio al Estado de alrededor de 90 millones de dólares. Yachay, la Ciudad del Conocimiento o mejor dicho la Ciudad del Desconocimiento, se encuentra semiparalizada y sus 4.480 hectáreas semi abandonadas, proyecto en el que se han invertido más de mil millones de dólares, en obras y en equipos.
También, el país espera conocer la respuesta de los altos funcionarios de la década pasada sobre el “EXAMEN ESPECIAL DE LA CONTRALORIA GENERAL DEL ESTADO, RELATIVO A LA DEUDA PUBLICA INTERNA Y EXTERNA, DEL PERIODO COMPRENDIDO DEL 2012 AL 2017”.
Que decir de los exámenes especiales, que lleva adelante la Contraloría General del Estado, sobre la Secretaría Nacional de Inteligencia (SENAIN), sus exorbitantes gastos, pago de honorarios, asesorías, etc., etc.
Se debe rememorar la negligente inversión pública en varios edificios que, semi construidos o construidos, adolecen de fallas estructurales. Además, interesante citar que la planificada Refinería del Pacífico significó al Estado un ingente perjuicio económico, como lo destacó el actual Jefe de Estado, sin que se conozca la acción penal en contra de los autores del perjuicio.
Nada más oportuno que traer a la memoria la impertérrita actitud del Ministerio Público de Brasil, Colombia y, especialmente, de Perú, cuyos personeros han actuado sin contemplación, en defensa de los intereses de sus países, respectivamente. Prueba de ello, Jefes de Estado se encuentran investigados, alguno detenido, otro prófugo; y, varios ex ministros y altos funcionarios en la cárcel o con la perspectiva de ingresar a ella.
En el actual preciso momento el Presidente del Perú, Pedro Pablo Kuczynski, renunció a su cargo para evitar ser destituido por el Congreso de la República, pese a lo cual tendrá que responder por sus actos ante la Justicia.
No se puede omitir destacar que la Fiscalía de esos países contaron con la rectitud de jueces probos que, pensando exclusivamente en bien de la sociedad, condenaron en muchos casos a los infractores a penas civiles y penales.
En el Ecuador, me temo que después de un corto tiempo, lleguemos a la conclusión de que uno de los pocos funcionarios que, cumpliendo con su deber, pretendió castigar a los corruptos, se haya visto impedido de hacerlo, por la falta de colaboración de los personeros de las otras Funciones del Estado.
Por lo expuesto, formulo votos porque el señor doctor Pablo Celi, respetable Contralor General del Estado, continúe cumpliendo con el deber que el ejercicio de su alto cargo le impone. Su impertérrita actitud redundará en bien de la moral pública
Por Fernando Borja Gallegos
31 de diciembre de 2019
Con el mismo título escribí un artículo que, publicado en el Diario “El Tiempo” de Quito, el 18 de mayo de 1983, lo reproduje en la página 268, de mi libro “Aquí existió un país: su noble pueblo no pudo contra la corrupción”, segunda edición, editado en marzo de 2006.
En el mentado artículo exteriorizo la preocupación de buena parte de la sociedad de la época, por los delitos cometidos y que no fueron sancionados oportunamente. Sostengo que: “si las autoridades respectivas no adoptan medidas eficaces y enérgicas, el delito imperará revitalizado por la apatía y desidia demostradas al no castigar a los culpables”.
Hoy, al rememorar mi citado artículo, es coherente que, al igual que en el año de 1983, pedir que las autoridades asuman con responsabilidad y energía sus funciones a fin de que sus ejecutorias permitan se castigue a los que se han apropiado de recursos públicos.
Como sostuvo Sartre “nada hay tan respetable como una impunidad largamente tolerada”. La sociedad está indignada: circulan declaraciones que comprometen el prestigio de ex funcionarios de regímenes anteriores, por ende, indispensable que con imparcialidad se investigue y se sancione a los varios responsables de coimas y sobornos que atentan contra la dignidad nacional.
El gran escritor ambateño Juan Montalvo, sostuvo: “los mandamientos de la Ley de Dios rezan: no robarás, esto es, no robarás a nadie, ni a tu padre ni a tu madre, ni a tu prójimo, ni al Estado. Robar a la Nación es robar a todos: el que roba es dos, cuatro, diez veces ladrón: roba al que ara y siembra; roba al que empina el hacha o acomete el yunque; roba al agricultor, al artesano, al artista, roba al padre de familia; roba al profesor, roba al grande, roba al chico; el que roba al Estado, roba a todos y todos deben perseguirle por derecho propio y por derecho público”.
Que gran verdad dicha por Montalvo “al que roba al Estado hay que perseguirlo”. Por tanto, corresponde a los titulares de las Funciones del Estado, en cumplimiento de su deber, castigar a los individuos que se han apropiado de los dineros públicos, ya que su dolosa conducta atenta contra la subsistencia misma de la Patria.
El pueblo ecuatoriano, abriga la esperanza de que en EL VEINTE VEINTE, se adopten los correctivos que lleven al Ecuador a su desarrollo armónico e indispensable que repercuta en el bienestar de todos ya que, de no aplicarse dichos correctivos, la tranquilidad y la paz se pueden vulnerar.
Por Fernando Borja Gallegos
30 de diciembre de 2019
Buenas noticias para el veinte veinte: el Presidente de Chile, luego de la gran revuelta que vivió su país, resolvió abrir el camino para reformar la Constitución Política, promulgada en la época del Jefe Supremo Augusto Pinochet.
El Presidente Sebastián Piñera, promulgó la ley que faculta la realización de un plebiscito en el mes de abril de 2020, plebiscito en el cual el pueblo se pronunciará sobre “si cambia” la Constitución.
El Presidente Piñera, aseveró que “el plebiscito fijado para el 26 de abril, nos debe servir para dejar atrás la violencia y las divisiones que hemos visto surgir con dolor y tristeza durante estos días”.
Lamentable que, solamente, por el estallido violento iniciado el 18 de octubre, los políticos afines al gobierno y los de oposición, firmaran un acuerdo que facilitó que la mayoría de dos tercios de los integrantes del Congreso, aprobaran un proyecto de reforma constitucional.
Debo subrayar, que el Presidente Piñera, siempre rechazó “una nueva Constitución”. Hasta que la convulsión nacional le obligó a cambiar de parecer.
Todo indica que la mayoría de chilenos son partidarios que “una convención” integrada por miembros electos, redacte la nueva Constitución.
En la nueva Carta Política se deberán incluir normas que mejoren las pensiones, la salud, educación, etc., acorde con las exigencias de quienes participaron en el estallido social de 18 de octubre de 2019.
En el 20 20, los políticos tradicionales, serán apartados del manejo de la cosa pública, por ende, abrigo la esperanza que nuevos líderes, guíen al noble y querido pueblo de Chile, por el sendero del progreso y de la paz tan necesarios, en estos precisos momentos.
Los trágicos acontecimientos que se produjeron en la República de Chile y qué por efecto de ellos, rectificó su conducta la dirigencia política, deben servir de advertencia a los varios políticos inescrupulosos de América que, desatendiendo el clamor popular, se manifiestan reacios a los cambios anhelados por la sociedad.
Por Fernando Borja Gallegos
29 de diciembre de 2019
Andrés Manuel López Obrador, Presidente de México, identificado con las clases populares que, luego de haber intentado por varias ocasiones captar la Jefatura del Estado, lo consiguió y, en este preciso momento, tiene un amplio apoyo de sus conciudadanos, más del 50% opina favorablemente sobre su gestión.
Cuando triunfó en las elecciones frente a los candidatos Ricardo Anaya, de la Coalición por México, José Antonio Meade, del PRI, demostró que los partidos políticos tradicionales no tienen ninguna aceptación en la época contemporánea. Rechazo que se exterioriza con mayor intensidad en América Latina.
En mi artículo, “México y el fin de los partidos políticos tradicionales”, publicado el 21 de junio de 2018, afirmé “que López Obrador triunfaría y que los partidos políticos tradicionales, PRI, PAN, PRD, entre otros, serían derrotados”.
Con el triunfo de Andrés Manuel López Obrador, se puso fin a la alianza entre el PRI y el PAN y, además, sepultó al predominio de la tradicional partidocracia.
Al asumir el cargo López Obrador declaró “Que buscará una auténtica democracia y no una dictadura abierta, ni encubierta, los cambios serán profundos, pero con apego al orden legal”.
Destacó que “planteará la reforma del artículo 108 de la Constitución para que el Presidente sea juzgado por actos de corrupción”.
Para el Presidente López Obrador, constituye una gran responsabilidad cumplir con los ofrecimientos de campaña, tomando en cuenta que tiene mayoría en las Cámaras Legislativas, por ende, nada impide que introduzca los cambios indispensables para cambiar las estructuras políticas y económicas de su gran país.
Es indispensable que se garantice la seguridad de todos, se proporcione facilidades para que todos obtengan educación y, principalmente, salud gratuita y el mejoramiento de la calidad de vida.
En lo que tiene que ver con la corrupción, tan extendida en América, se deben expedir normas que lleven al castigo de los que se han apropiado de recursos públicos.
Sí en el veinte veinte, el Presidente López Obrador, adopta los referidos correctivos, el noble pueblo mexicano, lo aplaudirá y le exteriorizará su reconocimiento.
Por Fernando Borja Gallegos
28 de diciembre de 2019
El periódico El País de España, con fecha 21 de febrero del 2015, publicó que el Papa Francisco revisó la Teología del Infierno, al afirmar que la Iglesia “no condena para siempre”. En su discurso a los nuevos Cardenales, les recordó que el castigo del infierno “con el que la Iglesia ha atormentado a los fieles no es eterno”.
Interesante rememorar que la Iglesia Católica, sostiene desde el siglo XV, que el castigo del infierno es eterno. San Agustín promovió esta idea en el siglo VI.
El diario El Comercio de Quito, con fecha 29 de marzo del 2018, trae la noticia de que el periodista Scalfari, de 93 años, del diario italiano La República afirma que “en una entrevista el Papa Francisco afirmó que el infierno no existe. No existe un infierno en el que sufren las almas de los pecadores para toda la eternidad”.
El mismo día, 29 de marzo, El Vaticano, desmiente que el Papa Francisco sostenga que el “infierno no existe” y, además, que la conversación con el periodista Scalfari, no es producto de una entrevista sobre el particular.
En todo caso, debo destacar que entre declaraciones y aclaraciones, nace una interesante polémica que nos lleva a referirnos al Infierno.
Dante Alighieri, poeta, literato y político, nacido en Florencia, el 29 de mayo de 1265, en su genial obra “LA DIVINA COMEDIA” inauguró un infierno en el cual sitúa a los Papas y Cardenales de la Iglesia, en el Cuarto Círculo del infierno. También, les asigna un espacio en el Octavo Círculo. Compartimentos en los que residen, “los avaros y derrochadores, los fraudulentos, los que explotan a las mujeres, los adoradores de oro, estafadores y ladrones”.
Juan Montalvo, brillante escritor y polemista ecuatoriano, en su obra MERCURIAL ECLESIASTICA, publicada en 1884, sobre el infierno asevera:
“El infierno está aquí en el mundo: aquí, aquí lo padecemos y lo devoramos; y cuando se nos acabe esta miserable vida, entonces dejaremos de llorar y gemir, y nos sepultaremos en el profundo olvido de la nada eterna, o principiaremos a ver y saber lo que es felicidad, bañados con luz de gloria, saboreando las sensaciones desconocidas para nosotros, que nos están esperando en el abierto, fulgurante espacio donde caerá gloriosamente el espíritu de los hombres buenos”.
Montalvo sostiene que el infierno está aquí en el mundo. Yo, sigo a Montalvo y digo que el infierno está aquí en el mundo. El Papa Francisco afirma que el castigo del infierno no es eterno. Por tanto, Juan Montalvo, el Papa Francisco y yo, coincidimos en tanto en cuanto se refiere a que Dios y, por ende, la Iglesia Católica no condena para siempre, ya que Dios que es bondad infinita, siempre está dispuesto a perdonar a los pecadores, siempre y cuando se arrepientan de sus acciones u omisiones indebidas.
En otras palabras, siguiendo a Montalvo, como consta en mi libro “LUCRECIA BORGIA”, publicado el mes de marzo del 2015, página 216, hago mías las palabras del gran polemista Montalvo: “yo me persigno en mis soledades y me tiro de rodillas ante el Todo Poderoso, en presencia de una montaña cubierta de nieve eterna, o en alta mar, alzando los ojos a un cielo cargado de estrellas en mundo oscuro y silencioso”.
Se infiere de lo expuesto, que el ser humano poseedor de grandes virtualidades, puede compartir la vida eterna, si rectifica procedimientos y se desenvuelve dentro del sendero de la moral en su transitorio paso por la tierra.
Por Fernando Borja Gallegos
27 de diciembre de 2019
El 9 de abril de 1948, a la 1 y 15 minutos de la tarde, el Dr. Jorge Eliecer Gaitán, director del Partido Liberal, fue asesinado mediante tres tiros disparados por Juan Roa Sierra. El criminal fue capturado por la muchedumbre y arrastrado hasta la puerta principal del Palacio de Gobierno, lugar donde lanzaron el cadáver de Roa Sierra. El presidente Ospina Pérez, varios ministros de Estado y algunos funcionarios se encontraban reunidos en la sede del gobierno.
La noticia del atentado y posterior muerte del líder popular enardeció a las masas, que frenéticas, recorrían las calles de Bogotá destruyendo todo a su paso, como los edificios de la Nunciatura, del Ministerio de Relaciones Exteriores, el Hotel Regina y muchos edificios más.
El Gobierno decretó el Estado de Sitio en casi toda Colombia. Pese a ello, el pueblo al grito de abajo Laureano Gómez, abajo Ospina Pérez, continuó quemando comercios y entidades públicas.
El ejército y la policía se vieron obligados a disparar al bulto… caen los primeros heridos… aparecen los primeros muertos, lo que aumentó la ira popular.
Cuando la muerte de Gaitán, el 9 de abril de 1948, sus partidarios aspiraban que, a la terminación del periodo del Ing. Ospina Pérez, asuma su líder el poder.
La profunda tristeza que embargó a Colombia, se exteriorizó en su máxima expresión en el sepelio de Gaitán, sepelio que tuvo lugar once días después de su asesinato. Más de cien mil personas concurrieron al entierro y rememoraron constantemente la consigna de su ídolo:
“Si avanzo, seguidme;
Si retrocedo, empujadme;
Si os traiciono, matadme;
Si muero, vengadme.”
Jorge Eliecer Gaitán, fue vengado por su noble pueblo y, desde aquel día, la guerra civil se inició en ese gran país.
Hoy, los colombianos y la comunidad internacional añoran la paz, que así sea. Retome los diálogos, discutan los puntos de divergencia y afirmen las coincidencias… pero que no se pierda la paz.
Para el efecto, amplíese la participación de los principales actores del SI y del NO, en igualdad de condiciones, sin prepotencias, pensando en el interés nacional y no en el particular.
Abrigo la esperanza, que la unidad nacional, de paso al dialogo que permita el restablecimiento de la paz y el orden en ese gran país.
Grande es la responsabilidad del Presidente Iván Duque, en el 2020, sobre aspecto tan delicado que tiene que ver con el retorno de la paz y tranquilidad a la República de Colombia.
Por Fernando Borja Gallegos
26 de diciembre de 2019
El 22 de noviembre de 1963, fue asesinado el trigésimo quinto Presidente de los Estados Unidos de Norteamérica, John F. Kennedy, mucho se habló de conspiración, de complicidad, pero en todo caso es preciso puntualizar que en el atentado criminal no estuvieron involucrados partidos políticos ni hubo injerencia internacional.
El dolor que produjo el asesinato del Presidente se tradujo en manifestaciones públicas en las que se exteriorizó el sincero sentido de pesar que, interpretado por todos los gobiernos de la tierra, se proclamaron en público y en privado.
En el viaje que lo llevó a la eternidad, el Senador por Kansas, William Fulbright, legislador con mucho prestigio y amigo del Presidente, pidió a Kennedy “que no visite Dallas”, lamentablemente, sus ruegos no fueron escuchados. Por tanto, al terminar la visita a Fort Worth, el 22 de noviembre, se dirigieron al aeropuerto para embarcarse en el Air Force One, con destino a Dallas.
El avión presidencial, a las 11:35, arribó a la pista del aeropuerto en Love Field de Dallas, posteriormente, el Presidente y su Señora, tomaron el descapotable Lincoln e iniciaron el recorrido previsto y, al llegar a Main Street y Houston Street, el reloj marcaba las 12:29. La pareja presidencial saludaba a la muchedumbre apostada en las calles. En los alrededores de las citadas calles, están ubicados el edificio del archivo del Condado de Dallas, el Texas School Book Depository y Dealy Plaza. El inmenso Lincoln, curva lentamente, para tomar la Elm Street, son exactamente las 12:30 del mediodía, cuando estalla algo, el Presidente fue herido: una bala ingresó por la parte posterior de su cuello, lastimó la tráquea, el pulmón derecho y salió por la garganta. La misma bala, hirió al Gobernador John Connally. Al segundo disparo, Kennedy se reclina sobre su esposa, la ropa de ambos se cubre de sangre, la bala penetró en el cerebelo.
El Lincoln, con los heridos y sus esposas, se desplazó rápidamente al Parkland Memorial Hospital, ubicado a menos de seis kilómetros del lugar de los hechos.
A las 12:34, la agencia de noticias UPI en Dallas, informó al mundo en los siguientes términos: “han disparado tres veces contra el Presidente Kennedy”.
Varios cirujanos y neurólogos atendieron al Presidente Kennedy. A la una de la tarde, el doctor Jenkims, informó a Jackelyn que “la herida había sido mortal –el Presidente ha muerto-”. El doctor William Kemp Clark, jefe de neurología se encontró desolado y afirmó “que se había hecho todo lo humanamente posible para salvar al Presidente”.
El Vicepresidente Lyndon B. Johnson, en el Air Force One, se posesionó ante un Juez Federal, en presencia de la viuda de Kennedy, como Presidente de los Estados Unidos, minutos antes de regresar a Washington D.C.
A las 23:00, llegó a la Base Andrews, el cadáver del Presidente y, luego, el féretro fue trasladado al Hospital Militar de Bethesda, lugar en que se le practicó la autopsia. Posteriormente, fue trasladado a la Casa Blanca en la que se levantó una capilla ardiente.
Desde el domingo 24, el pueblo le rindió su postrer homenaje, así como los altos funcionarios de gobierno. El 25, el ataúd salió al Capitolio y de ahí al Cementerio de Arlington. Todos caminaron tras el féretro. Y un caballo sin jinete estaba al lado del Armón de Artillería sobre el cual colocaron los restos mortales del Presidente. Las banderas a media asta, ondearon en señal de duelo de la Nación Toda. El General De Gaulle, Kruschev, Nasser, la Reina de Grecia, el Emperador de Etiopía, el Presidente de Israel, entre otros, asistieron al sepelio.
Sobre el repudiable asesinato múltiples hipótesis aparecieron, si se agrega a tanta teoría las extrañas muertes de testigos del asesinato, en verdad se pueden abrigar muchas dudas. En todo caso, en mi libro cuyo título es “De Kennedy a Obama, no maten al Presidente”, cuya tercera edición se publicó en el mes de enero del 2015, consta MI PROPIA TEORIA, en la cual sostengo que “No se debe olvidar que el Senador John Kennedy, formó parte de la Comisión encargada de investigar las actividades del crimen organizado y su hermano Robert, fue asesor legal de dicha Comisión. En el cumplimiento de su deber ambos persiguieron infatigablemente a los jefes de la mafia, por eso fueron asesinados”.
Importante recordar que en estos precisos momentos se desclasificaron, por disposición del Presidente Trump, múltiples documentos atinentes al Presidente Kennedy. Lamentablemente, otros tantos se encuentran todavía clasificados como reservados. Quizá con el tiempo se puedan estudiar los documentos por desclasificarse en virtud de que los últimos no aportan nada nuevo.
Por Fernando Borja Gallegos
25 de diciembre de 2019
El silencio cómplice frente a la inmoralidad desbordante de la nobleza y de los banqueros en la Francia de 1778, así como la crisis económica, devino en desocupación y, por ende, en la falta de bienestar y de alimentos, aspectos que causaron levantamientos y motines que tomaron cuerpo y se transformaron en violentos a principios de enero de 1789.
Una Corte que derrochaba recursos, grupos oligárquicos que obstaron que se adopten reformas y un Rey inepto, sin personalidad, secuestrado por una mediocre aristocracia que lo impedía gobernar, sentaron las bases para la revolución.
Por los antecedentes expuestos y ante la perspectiva de la quiebra financiera de Francia, Luis XVI, convocó a los Estados Generales, lo que significaba reunir al Clero, la Nobleza y al Tercer Estado. Desde el año de 1614, los Estados Generales no se habían reunido, pero dada la crisis imperante, el Rey los convocó a fin de que adopten las medidas conducentes a solucionar la crisis económica.
El 5 de mayo de 1789, se instalaron los Estados Generales: el Tercer Estado planteó que los representantes de las tres clases se reúnan en Asamblea Unica. El clero y la nobleza rechazaron la propuesta y, en virtud de la constante pugna, en junio, el Monarca ordenó al Clero, a la Nobleza y al Tercer Estado que se separen y que voten cada uno en su cámara. El Tercer Estado o Estado Llano, desobedeció la orden y, en ese preciso momento, apareció el temido Gabriel Honorato de Riquetti, Conde de Mirabeau, quien públicamente dijo “Id a decid a vuestro amo que estamos aquí por la voluntad del pueblo y que sólo saldremos por la fuerza de las bayonetas”.
El Rey temeroso claudicó, los Estados convertidos en Asamblea Nacional, reunidos en Cámara Unica, dio inicio a la reforma de Francia, por tanto, en verdad, se dio inicio a la Revolución Francesa.
En la Asamblea se distinguieron, entre otros, el Obispo de Autum, Charles Maurice de Tayllerand-Périgord, que planteó la nacionalización de los bienes de la Iglesia, clérigo que fue excomulgado en abril de 1790; Gilbert de Lafayette, militar francés que apoyó la sublevación de las colonias inglesas de Norteamérica; José Fouche, ex sacerdote, electo diputado a la Convención que expidió la Constitución de 1791, individuo que se convirtió en regicida, cuando el 16 de enero de 1793, votó por la muerte de Luis XVI, además, se lo recuerda por ser el verdugo de Lyon; Maximilian de Robespierre, el implacable individuo que, se consideró el portaestandarte de la virtud y de la verdad y, revestido de autoridad como diputado de Artois, mandó al cadalso a Danton y a miles de franceses.
El imperio de la corrupción, del despilfarro de los dineros públicos, del errado criterio del origen divino de los monarcas y de la diferencia de clases, estableciendo torpes diferencias que se oponían a la igualdad, produjeron la toma de la Bastilla, el 14 de julio de 1789, que fue el precedente inmediato del fin de la Monarquía y, por tanto, del futuro establecimiento de la República.
La Asamblea Constituyente, el 26 de agosto de 1789, aprobó la Declaración de los Derechos del Hombre y del Ciudadano, que como preámbulo integra la Constitución de 1 791.
La referida Declaración “consagra la igualdad, la libertad y la resistencia a la opresión y destaca que son derechos naturales e imprescriptibles.”.
En el Ecuador, la impúdica conducta de los rectores de la vida nacional, que en reiterados períodos saquearon las arcas fiscales, como advertí en su oportunidad, en mi libro Aquí existió un país: su noble pueblo no pudo contra la corrupción, tercera edición, publicado en abril del 2011, produjo pobreza y miseria generalizadas las que, con caracteres alarmantes se agudizaron en la época contemporánea. Por tanto, es necesario que el pueblo ecuatoriano conozca la verdad de los hechos dolosos, de sus autores, de sus cómplices y encubridores y, revestido de paciencia, con calma y energía de inicio al gran juicio de la Historia: el Ecuador acusa. El Tribunal: el pueblo. El escenario: el territorio nacional; y, los culpables sean castigados ejemplarmente.
Por Fernando Borja Gallegos
23 de diciembre de 2019
La República del Perú, cuya superficie es de más de un millón doscientos mil kilómetros cuadrados, tiene una población de alrededor de 32 millones de habitantes. Es un país en pleno desarrollo económico y con gran estabilidad política en la actualidad.
Su Presidente, es un ingeniero civil, que cuenta con un amplio apoyo popular. La disolución del Congreso por parte del Jefe de Estado, mediante decreto #No165-2019-PCM, del 30 de septiembre de 2019, puso fin a la pugna constante entablada entre el Ejecutivo y el Partido Opositor Fujimorista.
La importante decisión del Presidente Vizcarra produjo ciertas críticas, más la mayoría la respaldó considerando lo previsto en los artículos 134 y 135 de la Carta Política de 1993. El mentado artículo 134, confiere al Jefe de Estado esa facultad, la que no es una disolución absoluta, ya que se mantiene la Comisión Permanente del Congreso, que se integra por 24 Congresistas de las diferentes fuerzas y su Mesa Directiva, atento lo estipulado en el artículo 135. Además, se convocó a elecciones extraordinarias para designar legisladores para el 26 de enero del 2020.
El Presidente Martín Vizcarra, reemplazó al economista Pedro Pablo Kuczinski, quien renunció por el escándalo Odebrecht.
El Presidente Martín Vizcarra, al posesionarse de la Jefatura del Estado, anunció “El fortalecimiento institucional y la lucha contra la corrupción”.
Se debe subrayar que más del 60% apoyó al Presidente Vizcarra cuando disolvió el Congreso y, además, la convocatoria a elecciones parlamentarias.
El Presidente Vizcarra disolvió el Congreso, cuando el Parlamento decidió votar por la elección del Tribunal Constitucional, a pesar que el Jefe de Estado había pedido que el Congreso se abstenga.
La estabilidad política y la estabilidad económica han impedido que el pueblo reaccione con violencia en la época contemporánea.
Obligatorio destacar la recta actitud que adoptó el ingeniero Vizcarra cuando el equipo especial de Fiscales a cargo del bullado caso denominado Lavajato, se mostró eficaz, principalmente, en lo atinente a los expedientes de Keiko Fujimori, Alan García y Pedro Pablo Kuczinski. Digo eficaz y enérgico al respaldar a los impertérritos Fiscales que, al finalizar el 2018 el Fiscal de la Nación Pedro Gonzalo Chavarri, resolvió remover de sus cargos a los mentados Fiscales del equipo Lavajato, buscando impedir la labor, principalmente, de los Fiscales Rafael Vela y José Domingo Pérez.
La actitud del Fiscal de la Nación, produjo la reacción indignada de la ciudadanía, la que realizó masivas protestas en todo el territorio del Perú. El Presidente Vizcarra que se encontraba en el exterior, regresó indignado a su país, se trasladó al Congreso para declarar en emergencia al Ministerio Público. La indignación del Jefe de Estado y de su pueblo, impidió que se obste la positiva labor de los citados Fiscales.
El 15 de febrero del 2019, el equipo de Fiscales y la empresa Odebrecht, llegaron al acuerdo de “colaboración eficaz”, el monto de reparación civil fue de 610 millones de dólares, más intereses, y se comprometían a proporcionar toda la información respecto de las coimas.
Por lo expuesto, si en el Perú se mantiene el imperio de la Ley como hasta ahora, el desarrollo armónico en lo económico y en lo moral, el Orden Jurídico se mantendrá y sus resultados serán positivos para la sociedad.
Imprescindible recordar que el Poder Judicial Peruano dictó impedimento de salida del país para el ex presidente Alan García, quien solicitó asilo. Conocedor de este hecho Vizcarra abordó el tema con Tabaré Vázquez y le pidió que se lo niegue. Así ocurrió y García se suicidó, como lo detallo en mi artículo, cuyo título es “Alan García: el hombre que no se dejó humillar”, publicado el 19 de abril de 2019.
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