Este grupo se refugió y pidió asilo político aduciendo que eran víctimas de persecución por parte del gobierno del presidente Lenin Moreno.
Los asambleístas Luis Fernando Molina, Soledad Buendía, Carlos Viteri, Gabriela Rivadeneira dejaron la embajada y salieron a México, junto a sus parientes Tania Pauker, Leonidas Aníbal Moreno Ordóñez, Luis Flores.
La recomendación de la CIDH fue aceptada por el gobierno, según se desprende del Informe que la citada comisión hizo de los acontecimientos de octubre del año pasado.
La CIDH pidió que se entreguen “ los salvoconductos a las personas que se encuentran asiladas en la Embajada de México, o en otras sedes diplomáticas, para que así puedan ejercer su derecho humano a obtener asilo y refugio, en forma tal que se preserve sus respectivos núcleos familiares.”
Fundamentó tal pedido basándose en la Convención Americana sobre Derechos Humanos, que puntualiza que toda persona tiene el derecho a buscar y recibir asilo en territorio extranjero en caso de persecución por delitos políticos o comunes conexos con los políticos y de acuerdo con la legislación nacional y los convenios internacionales.
El permiso de salida fue otorgado no obstante de que los citados refugiados ni eran perseguidos ni investigados por los actos de violencia, saqueos, secuestros a fuerzas militares y policíales e incendios a medios de comunicación y edificios públicos.
En ese sentido, con ocasión a la visita, la Comisión recomendó al Estado ecuatoriano entregar los salvoconductos a las personas que se encuentran asiladas en la Embajada de México, o en otras sedes diplomáticas, para que así puedan ejercer su derecho humano a obtener asilo y refugio, en forma tal que se preserve sus respectivos núcleos familiares. La Comisión saluda la decisión de Estado ecuatoriano de otorgar las facilidades necesarias para que esos ciudadanos salieran del país, acuerdo a sus obligaciones internacionales en materia de asilo.
