Los únicos periódicos que aún circulan en el país son El Universo, Expreso y Extra que se imprimen en la ciudad de Guayaquil. En Quito su circulación es limitada. Otros pequeños periódicos provinciales sobreviven desesperadamente.
De acuerdo con un estudio del Centro de Investigación de la Comunicación de Ecuador, CIDCCE, han desparecido los diarios El Comercio y Ultimas Noticias,de propiedad del grupo empresarial méxicano Gonzáles que compró dichos medios y una editorial dedicada a la impresión de libros y revistas durante el gobierno de la revolución ciudadana. Sobreviven el canal TVC y algunas emisoras como la octogenaria radio Quito y Platinun. Diario El Comercio fue fundado hace 118 años por los hermanos Mantilla Ortega. El vespertino Ultimas Noticias se editaba desde 1945. Era un medio dedicado a informar sobre la ciudad y sus habitantes.
Diario La Hora del grupo Vivanco-Riofrio, dejó de publicar las ediciones locales y regionales en las provincias de Los Rios, Manabi, El Oro.Las oficinas de varios portales fueron allanadas e incautados sus equipos y documentos; sus páginas web hackeadas por denunciar la corrupción gubernamental imperante en el gobierno de la RC. Ahora en Quito se mantiene su edición digital.
Diario Hoy suspendió su impresión el 29 de junio de 2014. Fue fundado el 7 de junio de 1982 y se editaba simultáneamente en Quito y Guayaquil. Tras su cierre fracasó su intento de convertirse en periódico digital.
PRENSA VS GOBIERNO
Según CIDCCE, desde el año 2007, en que accedió al Poder el movimiento político Patria,Altiva i Soberana,PAIS, bajo el liderazgo del economista Rafael Correa Delgado, la prensa fue declarada el enemigo número del gobierno y fue mirada como el principal obstáculo para el proyecto socialista“revolución ciudadana”.
Durante dicho régimen gubernamental periodistas y empresas periodísticas fueron el blanco de los más despiadados ataques; intimidación, persecución, acoso, agresiones verbales y físicas; encarcelamientos, enjuiciamientos por supuestos e inexistentes actos de subversión o terrorismo. Los adjetivos calificativos contra los periodistas de agitadores, traidores, espías, corruptos formaron parte del discurso presidencial. Se instituyeron procesos penales porque, en el imaginario presidencial, se atentaba a la majestad de la Presidencia de la República. De las agresiones verbales y hasta físicas ni los niños ni las mujeres se escaparon.
Para este proceso de demolición de los derechos a la información, a las libertades individuales y de opinión, el gobernante puso a su servicio a los poderes Legislativo, Judicial; Corte Constitucional; órganos de control fiscal como la Contraloría, Procuraduría General del Estado,el Servicio de Rentas Internas; a los Consejos Nacional Electoral y de Participación Ciudadana y Control Social, a las fuerzas armadas y de policía y otras entidades como la Defensoría del Pueblo, creada para velar por el respeto, protección y defensa de los derechos humanos y de acceso y transparencia de la información pública.
Uno de los instrumentos para sepultar estos derechos y fundamentalmente la libertad de informar la verdad, acceder a ella y difundir la misma y para abrir el camino para institucionalizar la mentira, la desinformación, fue la Ley de Comunicación e Información Pública, hoy reformada.
Se creo la figura del linchamiento mediático para silenciar las voces de la oposición o simplemente para castigar a quienes eran acusados de haber proferido palabras denigrantes, burlonas u opiniones ofensivas.El gobernante se convirtió en el líder de los insultos y ofensas y medias verdades.
Se hizo una práctica común la censura de contenidos, demanda de rectificaciones, aclaraciones; suspensión y censura de programas de radio y televisión; la revocatoria o cancelación de concesiones de frecuencias; imposición de multas, boicot al pautaje publicitario.
Estos atropellos lo soportaron y resistieron, por citar algunos casos canales de TV como Ecuavisa, Teleamazonas, canal de tv, otecel de Loja; emisoras de la amazonía ecuatoriana dirigidas por lideres indígenas.
Un juez condenó a el diario El Universo a pagar una indemnización de 80 millones de dólares al Presidente de la República. Esta sentencia fue redactada fuera del juzgado. Si la sentencia se ejecutaba, habría provocado la desaparición del periódico. La revista PlanV,así mismo, desapareció y sus equipos informáticos destruidos.
En algunos casos la información antes de imprimirse o salir al aire debió pasar por el filtro de los defensores de lectores y audiencias.
Paralelo a este Plan de control o liquidación de la prensa independiente, se desarrolló una estructura gubernamental de información y propaganda utilizando las radios,canales de tv y periódicos incautados.
Pasaron a manos de la empresa pública de comunicacion: TC canal 10. GamavisiónTV, Cable Noticias; la radio y televisión públicas del Ecuador, RTV y los periódicos El Telégrafo, El Tiempo, este último comprado para que circule en Cuenca y el vespertino PP El Verdadero.Además se creó la cadena informativa El Ciudadano compuesta por un canal de TV, una emisora, el portal de noticias www.elciudadano.gob.ec, un semanario y la agencia de noticias ANDES.
Por intermedio de estos periódicos públicos y canales de tv y los enlaces ciudadanos retransmitidos por emisoras provinciales, los ecuatorianos escucharon la voz y vieron cotidianamente la imagen del Presidente. Escucharon su voz diciendo de los periódicos y periodistas que son: prensa amarillista, periodicuchos;, prensa corrupta, prensa mezquina; agoreros del desastre, antiéticos, babosos, bocones, buitres, especuladores, charlatanes, chismosos, conspiradores, desinformadores, incompetentes, mediocres, periodiqueros; periodistas perversos, corruptos, ignorantes; perros rabiosos, pitufos, pseudo analistas, sátrapas, trogloditas, trompudos, vacas sagradas, estúpidos, idiotas, ignorantes, tipejos, basura, bestias salvajes, abusivos, gorda horrorosa, la coloradita.
“¿Cuándo la prensa de este país se ha autorregulado, cuándo se han disculpado a pesar que mienten cuando publican cosas falsas?”, interrogaba el gobernante los sábados en su programa “enlace ciudadano”.
Según Correa su gobierno había implantado en el Ecuador un nuevo modelo de concebir la libertad de expresión. Instruyó a los asambleístas que en la nueva Constitución Política se articulen “ medidas para que aquellas víctimas de publicaciones erróneas y de mala fe tengan derecho a defenderse, o enjuiciar por difamación”.
Sin embargo durante ese periodo ni los periodistas ni los periódicos sucumbieron, ni claudicaron. No solo que rechazaron y condenaron tal política sino que redoblaron su posición de mostrar, publicar y hablar la verdad, denunciar la corrupción pública, los atropellos, abusos de poder y las falsedades de un proyecto político que de revolucionario solo tenía el slogan.
Pues el hombre de la “mente lúcida y corazón ardiente” había sido derrotado pero también pagaron factura los periódicos ahora auto clausurados.
QUITO, 4 ENE.2024(Agencia Ane)._ Quito, capital del Ecuador, se quedó definitivamente sin periodicos impresos. Dejaron de circular la totalidad de los medios impresos, algunos fundados hace más de un siglo y otros que aparecieron en la mitad del siglo XX. Todos, sin excepción, han sufrido los efectos de las crisis económica de hace dos décadas y el hostigamiento legal y político de un gobierno intolerante y autoritario.