BRASILEA,1 ENE. 2023( Agencia Ane)._ Luiz Inácio Lula da Silva y Geraldo Alkmin asumieron la presidencia y vicepresidencia de Brasil ofreciendo solucionar la extrema pobreza en las que se debaten alrededor de 30 millones de brasileños. El gobernando asume por tercera vez este cargo tras ser exonerado de cargos de corrupción que lo tuvieron en la cárcel.
Lula de 77 años, dijó que gobernará el país con "la energía de un hombre de 30 y las ganas de uno de 20". “Si estamos aquí es gracias a la conciencia política de la sociedad brasileña. Fue la democracia la gran victoriosa”, que “superó” las “más violentas amenazas a la libertad del voto”, dijo en el seno del Parlamento,después de asumir el cargo.
“El mandato que hemos recibido, frente a adversarios inspirados en el fascismo será defendido con los poderes que la Constitución confiere a la democracia. Al odio responderemos con amor. A la mentira, con la verdad. Al terror y a la violencia responderemos con la Ley y sus más duras consecuencias”,enfatizó.“A lo largo de esta campaña electoral vi brillar la esperanza en los ojos de un pueblo que sufría, como consecuencia de la destrucción de políticas públicas que promovían la ciudadanía, los derechos esenciales, la salud y la educación”, afirmó y agregó: “Se demostró que sí era posible gobernar este país con la más amplia participación social, incluyendo a los trabajadores y a los más pobres en el presupuesto y en las decisiones de gobierno”, afirmó Lula y Agregó: “Se ha demostrado que un representante de la clase trabajadora sí podría dialogar con la sociedad para promover el crecimiento económico de forma sostenible y en beneficio de todos, especialmente de los más necesitados”.
El nuevo presidente denunció que los recursos sanitarios se han vaciado. Han desmantelado la educación, la cultura, la ciencia y la tecnología; destruyeron la protección del medio ambiente, no dejaron recursos para comidas escolares, vacunación, seguridad pública”.
Anunció como primera medida gubernamental que “ninguna nación se ha levantado ni puede levantarse sobre la miseria de su pueblo. Este compromiso empieza por garantizar un Programa Bolsa Famíla renovado, más fuerte y más justo para atender a los que más lo necesitan”, es decir, “rescatar a 33 millones de personas del hambre y rescatar de la pobreza a más de 100 millones de brasileños que han soportado la carga más pesada del proyecto de destrucción nacional que hoy termina”.
“Crear, plantar y cosechar seguirá siendo nuestro objetivo. Lo que no podemos aceptar es que sea una tierra sin ley. No toleraremos la violencia contra los más pequeños, la deforestación y la degradación del medio ambiente”, fue otro de los ofrecimientos que hizo al anunciar e la creación del Ministerio de Pueblos Indígenas: “Nadie conoce mejor nuestros bosques ni es más eficaz para defenderlos que quienes estuvieron aquí desde tiempos inmemoriales. Revocemos todas las injusticias cometidas contra los pueblos indígenas”.
Además ofreció “ demoler el castillo de desigualdad y prejuicios. Es inaceptable que las mujeres cobren menos que los hombres por el mismo trabajo. Es inaceptable que sean acosados impunemente en la calle y en el trabajo. Que sean víctimas de la violencia dentro y fuera del hogar”.
Finalmente, el nuevo presidente de Brasil se comprometió a “retomar la integración” en América Latina para tener “un diálogo activo y altivo” con las otras regiones del mundo. “Retomaremos la integración a partir del Mercosur, con la revitalización de la Unión de Naciones Suramericanas (Unasur) y otras instancias soberanas” que existen en Latinoamérica.
También garantizó que su Gobierno fortalecerá la cooperación con el foro BRICS, que Brasil integra junto con Rusia, India, China y Suráfrica, y tenderá puentes con África y el mundo en desarrollo, sin descuidar sus relaciones con Estados Unidos o la Unión Europea (UE)