En Sudamérica, subraya, se ha revertido la tendencia negativa posterior a la pandemia, situando la prevalencia de hambre en el 4,8% en 2025, por debajo incluso de los niveles de 2015.
En Brasil, Argentina, Chile, Perú, Colombia y Uruguay, la combinación de programas de alimentación escolar, transferencias monetarias condicionadas y apoyo a la agricultura familiar ha generado los descensos más marcados, pasando del 5,5% en 2020 al 3,5% en 2025.
En México, Guatemala, Honduras y El Salvador, ha habido un progreso más moderado pero constante del 5,7% al 5,1% por la recuperación del empleo y la moderación inflacionaria.
El Caribe sigue siendo la subregión más afectada con un 16,6%, donde la vulnerabilidad a shocks climáticos y la dependencia de importaciones alimentarias mantienen los retos estructurales
Estos resultados, dice SOFI, reflejan la aplicación coordinada de dos pilares fundamentales: protección social dirigida a los más vulnerables (incluyendo programas de alimentación escolar) y atracción de inversiones para incrementar la producción y productividad agroalimentaria de forma sostenible. La moderación de la inflación alimentaria y el crecimiento económico regional han creado un entorno propicio para estos avances, agrega.
QUITO (Agencia ANE).- Según Ee informe