Los datos señalan que Centroamérica, alrededor del 23% de los estudiantes afirma haber sufrido acoso, frente al 25% en el Caribe y alrededor del 30% en América del Sur. En algunos países de las Américas, entre aproximadamente el 7% y el 27% de los niños y adolescentes afirma haber experimentado ciberacoso durante los 12 meses anteriores, con porcentajes sistemáticamente más altos entre las niñas.
La OPS define el ciberacoso como el hostigamiento, las amenazas o la humillación a través de redes sociales, aplicaciones de mensajería, videojuegos en línea, foros u otras plataformas digitales.
A diferencia del acoso presencial, puede producirse a distancia y a cualquier hora, alcanzar a millones de personas en cuestión de segundos y prolongarse mediante la circulación reiterada de imágenes o mensajes. El anonimato también puede dificultar la identificación del agresor, mientras que los contenidos pueden permanecer en internet y provocar una revictimización constante.Además, ambas formas de violencia están estrechamente conectadas. El ciberacoso puede reflejar y amplificar situaciones que ya ocurren fuera de internet y también escalar hacia otras formas de violencia digital.
La OPS advierte de que considerar el acoso únicamente como un problema de convivencia escolar minimiza sus posibles consecuencias.
La exposición a estas formas de violencia está asociada con depresión, ansiedad, estrés traumático, aislamiento social, trastornos del sueño, autolesiones, pensamientos suicidas e intentos de suicidio, además de efectos sobre la trayectoria educativa y social.
Por esa razón, el organismo considera que el sistema sanitario tiene un papel importante tanto en la detección temprana como en el acompañamiento de quienes sufren estas situaciones. La nueva guía recomienda que el personal de salud pregunte durante las consultas por las experiencias en la escuela y en internet, evalúe posibles efectos sobre la salud mental y derive los casos a servicios especializados cuando sea necesario.
Los cambios repentinos de comportamiento pueden ser una primera señal.La falta de energía o motivación, dejar actividades que antes disfrutaban, negarse a asistir a la escuela, aislarse, sufrir ansiedad o tristeza persistente, tener problemas para dormir, presentar lesiones inexplicables o mostrar irritabilidad pueden indicar que un niño o adolescente está siendo víctima de acoso.
En situaciones más graves también pueden aparecer autolesiones, pensamientos suicidas o conductas de riesgo.
Cuando el acoso ocurre en internet, hay otras señales: angustiarse al recibir notificaciones, cambiar abruptamente de comportamiento después de utilizar el teléfono o la computadora, dejar repentinamente cuentas que antes utilizaban, evitar hablar de sus actividades en línea o cerrar una pantalla cuando se acerca una persona adulta.
La evidencia recopilada por la OPS apunta a que las intervenciones aisladas no son suficientes.
Los programas más efectivos son integrales y sostenidos e involucran a estudiantes, familias, docentes, servicios de salud, comunidades y otros actores. También incorporan de manera sistemática habilidades socioemocionales como la empatía, la regulación de las emociones, la resolución de conflictos y las relaciones interpersonales.
En el entorno digital, a estas medidas se suman la alfabetización digital, la seguridad en internet, el conocimiento de cómo denunciar un caso y la creación de reglas claras de comportamiento en línea. La OPS recomienda además que las escuelas incorporen cuestiones como privacidad, consentimiento y ciudadanía digital en la enseñanza.
El organismo insiste en que la prevención necesita una respuesta coordinada: escuelas, familias, sistemas de salud, gobiernos, comunidades y empresas tecnológicas tienen responsabilidades diferentes pero complementarias. Las estrategias deben además tomar en cuenta que el riesgo y las consecuencias no son iguales para todos los niños y adolescentes.
El objetivo, señala la OPS, es actuar antes de que la violencia se prolongue y crear entornos, tanto físicos como digitales, donde niños y adolescentes puedan pedir ayuda y recibirla a tiempo.