QUITO (Agencia ANE).- El cierre del Estrecho de Ormuz ha provocado un terremoto en el comercio global a tal punto que exportaciones de gas natural licuado se han desplomado un 95%,de urea un 83% Según el Centro de Comercio Internacional,ITC.
Según dicho Centro las exportaciones de 12 productos clave procedentes de las economías dependientes que utilizan la ruta del estrecho de Ormuz se han desplomado, y los mercados importadores, a pesar de diversificar sus fuentes, no han logrado compensar totalmente las pérdidas.
El Estrecho de Ormuz, por donde pasa aproximadamente una cuarta parte del comercio marítimo de petróleo y un tercio de la urea comercializada a nivel mundial, se ha convertido en un cuello de botella crítico.
Los datos de abril de 2026 muestran una contracción generalizada:
En total, las exportaciones combinadas de los 12 productos seleccionados cayeron un 54% en comparación con el año anterior.
En términos absolutos, la mayor pérdida se concentró en el petróleo crudo, con una reducción de 28 millones de toneladas, seguido de los productos refinados y el gas natural licuado.
El impacto no ha sido uniforme. Aquellos mercados con alta dependencia histórica de los proveedores de la zona del Golfo han sufrido las mayores contracciones en sus importaciones totales.
Japón, que tradicionalmente obtenía el 91% de su petróleo crudo de estas economías, registró un desplome del 64% en sus importaciones totales del producto.
Corea del Sur (con un 62% de dependencia) y Malasia (con un 53%) vieron caer sus importaciones un 23% y un 41%, respectivamente.
Por otro lado, algunos mercados lograron capear mejor el temporal. Tailandia, por ejemplo, aumentó sus importaciones de petróleo crudo en un 62% al conseguir asegurar cargamentos de proveedores alternativos.
Los datos revelan que, aunque los importadores están buscando alternativas, la sustitución de proveedores ha sido limitada. De los 12 productos analizados, las importaciones desde proveedores alternativos aumentaron para 10 de ellos.
Sin embargo, solo en dos casos (amoníaco y polímeros de propileno) este aumento logró compensar totalmente la caída de las importaciones desde las economías dependientes del Estrecho.
Estados Unidos y China emergieron como proveedores alternativos clave para productos como el GNL y los polímeros, pero para otros, como el propano y el azufre, las importaciones desde fuera de la zona también disminuyeron.
La situación sigue siendo volátil. Aunque ha habido pausas en el conflicto que generan esperanzas de reapertura, el tráfico sigue muy por debajo de lo normal y no hay certeza sobre cuándo se restablecerá plenamente.
El Fondo Monetario Internacional (FMI), en sus proyecciones de julio de 2026, estimó que la reapertura podría comenzar a mediados de mes y que la normalización total no llegaría hasta marzo de 2027.
El informe alerta sobre los efectos secundarios:
El ITC concluye que la crisis subraya la vulnerabilidad de las cadenas de suministro globales ante puntos de estrangulamiento críticos y la importancia de contar con estrategias de diversificación de proveedores más resilientes.