Prensa y solidaridad

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La gran solidaridad mundial volcada hacia el  pueblo de Haití,  es una clara demostración del poder de la prensa.  La magnitud de esa ayuda difícilmente se hubiese logrado sin  la inmediatez de la información, el profesionalismo en el tratamiento de la noticia, la captación de imágenes e  historias mostradas al mundo en toda su magnitud.

El periodismo es una de las profesiones de más alto riesgo y su ejercicio requiere de una altísima dosis de preparación, de valentía,  altruismo, de valores éticos y morales.  No importa el peligro, las adversidades y dificultades que deba enfrentar.  El reto es gigante y supera todos los inconvenientes, las incomprensiones y hasta las persecuciones de diferentes círculos de poder. Una prensa libre, altamente profesional y profundamente ética es la mejor aliada de las  grandes causas.

Por ello, merece destacar la decisión de la Primera Sala de lo Penal de Pichincha que falló a favor de Teleamazonas frente a la sanción impuesta por la Superintendencia de Telecomunicaciones y condenar a la vez las represalias que se pretenden adoptar contra los jueces que adoptaron esta decisión.     Igualmente destacable toda la lucha que obligó a CONATEL   a levantar la suspensión de radio Arutam

Estas  decisiones   y el freno que se imponga a las represalias, impedirán, de alguna manera,  el constante asedio y persecución a la prensa y a los periodistas, en el intento de controlarlos o silenciarlos, en una campaña bien orquestada por países de tinte populista y autoritario.  .

Lejos de amedrentar a los periodistas es necesario fortalecer, respetar y salvaguardar esta actividad, mucho más cuando hay gravísimas denuncias sobre la infiltración del terrorismo y de  mafias internacionales  bien organizadas que han sentado sus huestes en el país para traficar con droga, armas y seres humanos.  El peligro para los ecuatorianos va mucho más allá de lo imaginable.

La prensa ha sido uno de los grandes pilares  para  denunciar y alertar sobre estos grandes males. América Latina ha sido señalada como el continente más peligroso para ejercer el periodismo.   Sus denuncias han provocado múltiples asesinatos,  detenciones y agresiones a comunicadores.  Por ello es necesario garantizar y proteger su trabajo, pues  también son estos   círculos de poder los que tratan de silenciar a la prensa, desvincular a los organismos de control y desprestigiar la cooperación internacional que lucha contra las organizaciones del delito.

 


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