NILO YEPEZ: EL POETA-PINTOR DE LA TERNURA

Post 20 Diciembre 2017 By Fernando Borja Gallegos In Editoriales
Rate this item
(4 votos)

Por Fernando Borja Gallegos

El 19 de diciembre, en trascendental acto el Señor Doctor Camilo Restrepo, Presidente Nacional de la Casa de la Cultura Ecuatoriana “Benjamín Carrión”, en gesto que lo dignifica, resolvió rendir merecido tributo e imponer la “Distinción Institucional de la Casa de la Cultura Ecuatoriana” al artista Nilo Yépez, por su grande y monumental obra artística, obra que da lustre al Ecuador y prestigia a la cultura ecuatoriana.

Fui invitado a que participe en dicho evento no solo por el afecto y aprecio que guardo por el maestro, sino también porque el 28 de julio del 2017 se publicó un artículo que, con el título de “JUSTO RECONOCIMIENTO A UN HOMBRE GRANDE”, destaqué algunas de las cualidades que acompañan al artista Nilo Yépez. En el citado artículo exterioricé mi aspiración de que al maestro se lo reconozca, oportunamente, por su aporte al arte ecuatoriano y por su dedicación y entrega para exponer dentro y fuera del país su maravillosa colección de cuadros. Así también, por haberse desempeñado por más de 20 años, como profesor de la Escuela de Bellas Artes de la Universidad Central del Ecuador; y, además, es un antiguo y respetado Miembro de la Casa de la Cultura Ecuatoriana.

Al hacer uso de la palabra sostuve que “el maestro Nilo Yépez se desenvuelve entre el expresionismo, el impresionismo y el romanticismo, tendencias que son el sustento de su genial y magistral obra, en virtud de que en el impresionismo, como sostuvo Manet “se pinta lo que se ve y no lo que los otros quieren ver”. Y en el romanticismo que invade a Nilo, se nutre por su afición y vinculación directa con la poesía, la literatura y la Filosofía.

Subrayé, que siempre Nilo rememora los grandes sentimientos que lo animan al recuerdo permanente de la madre, produciendo una inmensa nostalgia en todos aquellos que no contamos con ella en la tierra; y, así pues, afirmé que el dulce sentimiento que al artista le inspira el recuerdo de su madre, inspírale a plasmar en sublimes rostros a la mujer y madre.

En los cuadros de Nilo Yépez se descubre un manantial de amor, ternura, nostalgia, pasión y profundos sentimientos que, estoy seguro, como sostiene el artista “provienen de la inspiración de Dios”.

Aseveré, tomando de frases del ilustre Arzobispo Federico González Suárez que, Nilo Yépez, “es naturalmente recto delante de Dios y que por eso Dios le da sabiduría”.

back to top