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EL DOLOROSO RECUERDO DEL DIA EN QUE MATARON AL PRESIDENTE KENNEDY

Post 21 Noviembre 2017 By Fernando Borja Gallegos In Editoriales

Por Fernando Borja Gallegos

El 22 de noviembre de 1963, fue asesinado el trigésimo quinto Presidente de los Estados Unidos de Norteamérica, John F. Kennedy, mucho se habló de conspiración, de complicidad, pero en todo caso es preciso puntualizar que en el atentado criminal no estuvieron involucrados partidos políticos ni hubo injerencia internacional.

El dolor que produjo el asesinato del Presidente se tradujo en manifestaciones públicas en las que se exteriorizó el sincero sentido de pesar que, interpretado por todos los gobiernos de la tierra, se proclamaron en público y en privado.

En el viaje que lo llevó a la eternidad, el Senador por Kansas, William Fulbright, legislador con mucho prestigio y amigo del Presidente, pidió a Kennedy “que no visite Dallas”, lamentablemente, sus ruegos no fueron escuchados. Por tanto, al terminar la visita a Fort Worth, el 22 de noviembre, se dirigieron al aeropuerto para embarcarse en el Air Force One, con destino a Dallas.

El avión presidencial, a las 11:35, arribó a la pista del aeropuerto en Love Field de Dallas, posteriormente, el Presidente y su Señora, tomaron el descapotable Lincoln e iniciaron el recorrido previsto y, al llegar a Main Street y Houston Street, el reloj marcaba las 12:29. La pareja presidencial saludaba a la muchedumbre apostada en las calles. En los alrededores de las citadas calles, están ubicados el edificio del archivo del Condado de Dallas, el Texas School Book Depository y Dealy Plaza. El inmenso Lincoln, curva lentamente, para tomar la Elm Street, son exactamente las 12:30 del mediodía, cuando estalla algo, el Presidente fue herido: una bala ingresó por la parte posterior de su cuello, lastimó la tráquea, el pulmón derecho y salió por la garganta. La misma bala, hirió al Gobernador John Connally. Al segundo disparo, Kennedy se reclina sobre su esposa, la ropa de ambos se cubre de sangre, la bala penetró en el cerebelo.

El Lincoln, con los heridos y sus esposas, se desplazó rápidamente al Parkland Memorial Hospital, ubicado a menos de seis kilómetros del lugar de los hechos.

A las 12:34, la agencia de noticias UPI en Dallas, informó al mundo en los siguientes términos: “han disparado tres veces contra el Presidente Kennedy”.

Varios cirujanos y neurólogos atendieron al Presidente Kennedy. A la una de la tarde, el doctor Jenkims, informó a Jackelyn que “la herida había sido mortal –el Presidente ha muerto-”. El doctor William Kemp Clark, jefe de neurología se encontró desolado y afirmó “que se había hecho todo lo humanamente posible para salvar al Presidente”.

El Vicepresidente Lyndon B. Johnson, en el Air Force One, se posesionó ante un Juez Federal, en presencia de la viuda de Kennedy, como Presidente de los Estados Unidos, minutos antes de regresar a Washington D.C.

A las 23:00, llegó a la Base Andrews, el cadáver del Presidente y, luego, el féretro fue trasladado al Hospital Militar de Bethesda, lugar en que se le practicó la autopsia. Posteriormente, fue trasladado a la Casa Blanca en la que se levantó una capilla ardiente.

Desde el domingo 24, el pueblo le rindió su postrer homenaje, así como los altos funcionarios de gobierno. El 25, el ataúd salió al Capitolio y de ahí al Cementerio de Arlington. Todos caminaron tras el féretro. Y un caballo sin jinete estaba al lado del Armón de Artillería sobre el cual colocaron los restos mortales del Presidente. Las banderas a media asta, ondearon en señal de duelo de la Nación Toda. El General De Gaulle, Kruschev, Nasser, la Reina de Grecia, el Emperador de Etiopía, el Presidente de Israel, entre otros, asistieron al sepelio.

Sobre el repudiable asesinato múltiples hipótesis aparecieron, si se agrega a tanta teoría las extrañas muertes de testigos del asesinato, en verdad se pueden abrigar muchas dudas. En todo caso, en mi libro cuyo título es “De Kennedy a Obama, no maten al Presidente”, cuya tercera edición se publicó en el mes de enero del 2015, consta MI PROPIA TEORIA, en la cual sostengo que “No se debe olvidar que el Senador John Kennedy, formó parte de la Comisión encargada de investigar las actividades del crimen organizado y su hermano Robert, fue asesor legal de dicha Comisión. En el cumplimiento de su deber ambos persiguieron infatigablemente a los jefes de la mafia, por eso fueron asesinados”.

Importante recordar que en estos precisos momentos se desclasificaron, por disposición del Presidente Trump, múltiples documentos atinentes al Presidente Kennedy. Lamentablemente, otros tantos se encuentran todavía clasificados como reservados. Quizá con el tiempo se puedan estudiar los documentos por desclasificarse en virtud de que los últimos no aportan nada nuevo.

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